CENTRO INTEGRAL DE YOGA

CENTRO INTEGRAL DE YOGA
El yoga es una práctica que te permite descubrir y experimentar infinitas posibilidades de cuidar de tu cuerpo y tu mente y de alimentar tu espíritu. Si tu intención es fortalecer la musculatura, cuidar de tu espalda, reducir el estrés, fluir con las estaciones, o conectar con tu interior, el yoga está siempre a tu lado para acompañarte.
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domingo, 20 de abril de 2014

ESTRATEGIAS PRA REDUCIR LA ANSIEDAD EN LOS NIÑOS



 Posiblemente la peor parte de la ansiedad es tener ansiedad ante la ansiedad. La conocida metáfora de la bola de nieve, que engorda a medida que rueda colina abajo, puede ayudarnos a ilustrar cómo la ansiedad desenfrenada crece rápidamente. Los niños pueden aprender a lidiar con la ansiedad a través de la adquisición de dos habilidades cruciales: capacidad para calmarse y resolver problemas. La escalada de la ansiedad en los niños puede ser expresada y percibida como un comportamiento desafiante. Enseñar a tu hijo a escuchar y controlar su ansiedad puede ayudarle mucho ahora y en el futuro, e incluso mejorar su comportamiento. A continuación se presentan cinco técnicas muy extendidas en la práctica clínica para ayudar a los niños a manejar la ansiedad:
Respirar con ellos. La respiración lenta y profunda facilita la reducción de la ansiedad. Puedes ayudar a tu hijo a practicar esto, guiándole para que se imagine cómo el aire viaja entrando por la nariz, pasando por la tráquea, y llegando al vientre, el cual se hincha como un globo. Puedes ayudarte de las técnicas de respiración que has aprendido cuando practicas yoga , muchas veces la postura se realiza con respiración diafragmática. Otra manera de relajarse es alternativamente tensar y relajar los músculos alternativamente. En este caso puedes enseñarle a través de escenas divertidas, como por ejemplo, apretar las manos fuerte como si estuvieras exprimiendo limones, tensar los músculos de la cara para intentar espantar una mosca que se ha posado sobre su nariz, o apretar los músculos de los hombros y cuello al imaginar ser una tortuga que esconde su cabeza dentro del caparazón.
Ayudarles a identificar los pensamientos negativos. Puedes orientarle para que encuentre y asimile a un personaje o dibujo este tipo de pensamientos. En este sentido, por ejemplo, los pensamientos negativos puede ser hormigas que aparecen de repente y dicen cosas como “me va a salir mal”“te vas a caer”“todo me sale mal”… que nos ponen muy nerviosos. Anímales a que te expresen estos miedos y háblalo con ellos. Podéis dibujar a esas hormigas con pensamientos negativos. Ayúdale a producir el pensamiento alternativo como, por ejemplo, “si sigo practicando, me saldrá cada vez mejor”“todos nos equivocamos y cometemos errores, puedo aprender de ellos y hacerlo mejor la próxima vez”. Esto dará más confianza a tu hijo y reducirá su ansiedad. Además, saber que puede contar contigo para expresarse libremente le enseñará algo muy valioso, todos somos vulnerables y eso no significa ser débil.
Usar estrategias de exposición. La ansiedad tiene un importante componente fisiológico, esto es, sensaciones corporales generalmente muy desagradables para quien las padece. La exposición a estas sensaciones, aunque suene paradójico, facilita la interrupción de la escalada de la ansiedad. Por ejemplo, para un niño que informa de la falta de aire debido a la ansiedad, podemos pedirle que se siente con su padre y juntos contengan la respiración. El objetivo es que el niño identifique los síntomas físicos de la ansiedad, pero en ausencia de la percepción cognitiva de miedo y pánico. Aunque a los adultos también nos genere angustia ver a un niño sufriendo ansiedad, y lo que nos sale espontáneamente es protegerle y facilitar el escape de esa situación, debemos tener presente que la exposición siempre va a ser mucho mejor para ayudarle que la evitación. Por ello os recomendamos que os mostréis cercanos, cariñosos y firmes a la hora de alentar a tus hijos a enfrentar y trabajar con sus miedos.
Guiar al niño en la imaginación de escenas agradables. Puedes ayudar a tu hijo a imaginar un lugar relajante y a tomar conciencia de las sensaciones y sentimientos de calma en su cuerpo. O bien, puedes pedirle que se imagine una caja donde poner las preocupaciones que le molestan, para que la use cuando lo necesite o quiera estar haciendo otras cosas. Esto es un juego para dotarle de herramientas, pero no olvides que esas preocupaciones deben ser escuchadas.
Animar al niño a hacer una lista de “cosas que salieron bien hoy” al final del día. Esto ayuda a aquellos niños propensos a la ansiedad a que desarrollen un estilo cognitivo optimista, fomentando que sean capaces de fijar su atención en lo positivo, así como valorar sus éxitos diarios.

lunes, 14 de abril de 2014

AYÚDANOS A DIFUNDIR LOS BENEFICIOS QUE LA PRÁCTICA DEL YOGA REPORTA EN LA SALUD FÍSICA Y MENTAL DEL PRACTICANTE.



Si has sido o eres alumno del Centro  y quieres dar a conocer a un amigo o familiar los beneficios que la práctica del yoga reporta a la salud física y mental del practicante, que tú mismo has experimentado asistiendo a nuestras clases, TE PREMIAMOS  con un BONO GRATUITO DE  3 CLASES DE YOGA  Y UNA DE PILATES  que podrás REGALAR a la persona que desees .
La persona que has elegido  deberá  imprimir este Bono y canjearlo en la recepción del Centro  por otro gratuito  personalizado. 

HORARIO SEMANA SANTA.

EL CENTRO PERMANECERA ABIERTO EN SU HORARIO HABITUAL Y SE IMPARTIRÁN TODAS LAS CLASES, INCLUIDAS LAS DEL SÁBADO POR LA MAÑANA.

domingo, 13 de abril de 2014

LA RISA

La Risa es un acto puramente humano, genuinamente humano. Al parecer, según las estadísticas, un niño, o una niña, ríe cerca de 300 veces al día, mientras que  una persona adulta, tan sólo ríe un promedio de 10 a 15 veces cada 24 horas. Conocemos a adultos que ríen con frecuencia asíduamente, y niños que no son tan risueños como el de la foto(vete a saber qué clase de adultos le rodean), puede que las estadísticas exageren, pero no hay que ser muy observador para darse cuenta de lo tenso que está el patio, las caras de preocupación que nos cercan, los nervios de punta, el ambiente crispado, los movimientos indignados, los oráculos agoreros y los vaticinios catastrofistas y apocalípticos que nos lazan, y lanzamos, a la más mínima contrariedad. Podríamos utilizar la Risa, ya que tanto nos gusta medir, para evaluar el grado de relajación y bienaventuranza de nuestros pueblos, de nuestros barrios, de nuestras empresas y de nuestros hogares. Es un medidor infalible. ¿Cuánto has reído hoy? ¿No tienes motivos? ¿Acaso los necesitas?   Es un acto de liberación, un canto a la vida, una bendición para nuestro sistema inmunológico, un excelente tónico cardíaco, endorfinas, serotoninas y toda clase de neuropépticos de la alegría resbalando dulcemente por venas y arterias.
TE INVITAMOS REIRRRRRRR

viernes, 11 de abril de 2014

CUANDO TODO VA MAL







Hay ocasiones en las que parece que todo va mal. Como reza el refranero español “las desgracias nunca vienen solas” y muchas veces sentimos que eso se confirma en nuestras vidas.

Pero no todo va mal, hay algo que va bien, y es que tú sigues siendo tú mismo, sigues teniendo un cerebro que puede ayudarte a solucionar o controlar, al menos en parte, la situación que estás viviendo. Perder la calma no es una opción, es necesario mantenerse tranquilo y relajado en la medida de lo posible y mantener la cabeza fría.

Para eso aquí van algunos consejos para que puedas poner en práctica cuando sientas que todo va mal, léelos con tranquilidad e intenta llevarlos a cabo.

1. Identifica las señales de tensión en tu cuerpo

Será importante que te fijes en qué te dice tu cuerpo cuando estás ante una situación complicada. Es posible que sientas cómo se tensan los músculos, cómo se acelera tu respiración o tu corazón o, incluso, cómo sube tu temperatura corporal.

Cada persona tiene unas señales diferentes. Debes saber identificarlas cuando aparezcan para estar preparado para poder llevar a cabo los consejos siguientes.

2. Respira hondo

El control de la respiración es indispensable para mantener la calma. Cuando estamos bajo presión, con un alto nivel de estrés, respiramos más superficialmente ya que el cuerpo está preparado para el ataque o la huida.

Concéntrate en la respiración e intenta que sea más profunda y más calmada. Haz una inspiración profunda, aguanta el aire unos 5 segundos y expúlsalo lentamente. Repítelo tantas veces como sea necesario y verás cómo las señales de tensión de tu cuerpo se van reduciendo.

3. Concéntrate en otra cosa

Ante las situaciones complicadas, muchas veces nos encontramos con que no podemos parar de pensar continuamente en ello, e intentamos evitarlo, pero cuanto más lo evitamos, más nos viene a la mente. ¡No pienses en un elefante rosa! Y aparece como por arte de magia en tu cerebro. Intentar no pensar en algo es pensar en ello.

Así que no intentes no pensar en el problema, simplemente, concéntrate en otra cosa. Visualiza un paisaje en tu mente, escucha música, mira por la ventana, conéctate a internet y mira vídeos de gatitos o coge un buen libro de esos que enganchan y lee.

4. Muévete

Activar tu cuerpo físicamente hará que toda la energía y la tensión que has detectado en tu cuerpo se concentre en una actividad productiva.

Salta, baila, practica golpes de boxeo (contra un objeto no animado, por favor), corre, haz natación o simplemente sal a caminar. La actividad físicacalma la ansiedad y relaja el cuerpo y la mente.

5. Mastica un chicle

Para muchas personas comer es una solución para rebajar los niveles de estrés o de nervios. Como no queremos solucionar un problema y crearnos otro (depende de lo que comas puedes acabar con tu dieta en un momento), lo más recomendable es mascar un chicle sin azúcar.

Para que funcione mejor debes hacerlo de forma consciente, haz mordidas lentas, saboreando el gusto del chicle y notando cómo este se mueve por tu boca. Con este ejercicio, además, estarás focalizando tu atención fuera del problema.

6. Juega

Seguro que hay algún juego que te gusta: un solitario de cartas (real o virtual), un videojuego que te permita tener la mente en blanco (a mí me funciona muy bien el mítico Tetris), un juego de grupo en el que tengas que correr (aunque parezca un juego de niños, el pilla-pilla es un juego muy divertido que te hace estar activo y reír al mismo tiempo)…

Da igual el juego que elijas, pero juega. Jugar nos conecta con nuestra infancia y nos relaja porque es un momento en el que nos dedicamos a nuestro disfrute y placer y conseguimos olvidarnos de lo que nos ocupa durante un rato, al menos.

7. Utiliza el sentido del humor

Siempre. El sentido del humor es básico para llevar una vida plena, feliz y divertida. Pero en las situaciones complicadas todavía más, intentar sacarle el punto humorístico puede hacer que se relajen las tensiones. No es fácil, pero se puede conseguir.

Por ejemplo: piensa qué pasaría si hubiera una cámara grabándote y fueras el protagonista de una serie de humor. Todo esto que te está pasando ahora formaría parte de un guión humorístico, seguro que serás capaz de sacarle el punto divertido. Ríete de ti mismo.

8. Tómate un tiempo para responder

Has identificado que tu cuerpo está en tensión, que tu corazón está acelerado, pero no puedes huir de la situación por el motivo que sea. Bien, sobretodo, no respondas. Ahora no. Ahora tu cerebro está bajo la influencia directa de un montón de neurotransmisores alterados por el estado de tensión en el que estás.

Permítete tomarte un tiempo (sean 5 minutos o 5 días) para dar una respuesta o una solución a la situación. A medida que pasen los minutos, las horas, los días, será mucho más fácil pensar objetivamente y encontrar la mejor manera de resolver la situación.

9. Habla con alguien que no tenga nada que ver con la situación

A veces hablar con alguien que no sólo no tenga nada que ver con la situación, sino que desconozca el tema o a las personas que forman parte de él, es una buena manera de llegar a alguna conclusión.

Puedes llamar a un amigo que no esté implicado en la situación, hablar con un familiar o bien acudir a un profesional. Todos ellos te podrán dar puntos de vista externos que te podrán ayudar a sobrellevar mejor la situación.

10. Piensa qué haría alguien a quien admiras

Si nada de lo anterior te ha servido para mantener la calma, prueba con esto. Piensa en aquella persona que crees que siempre está calmada, aquella persona que a pesar de los reveses de la vida siempre tiene una sonrisa en la cara. ¿La has localizado? Bien, pues piensa qué haría ella en esta situación. ¿Cómo actuaría? ¿Qué diría? ¿Qué pensaría?

Ahora hazlo tu. Actúa, habla y piensa como lo haría esa persona, verás que las cosas son más fáciles así.

Y cuando haya pasado el momento crítico…Felicítate por haber mantenido la calma: lo has hecho bien, y la próxima vez lo harás mejor.No guardes rencor: no vale la pena. Lo hecho, hecho está, y el rencor sólo te llevará a sentirte mal por más tiempo. Cuanto antes pases página, mejor.Reflexiona sobre lo que has aprendido de ti mismo: mantener la calma exige un gran conocimiento de uno mismo, y un gran autocontrol, todo esto lo has aprendido gracias a esta situación complicada que te ha tocado vivir. Reflexiona sobre lo que has aprendido y aplícalo en la próxima ocasión que tengas la oportunidad de hacerlo.